Dulces la Guaca - Desde 1989

RESEÑA HISTÓRICA


Hablar de los dulces La Guaca es enhebrar una tradición que, además de haber conquistado los paladares de propios y foráneos, es un símbolo de la gastronomía Santandereana.


Y aunque hace más de 30 años un habitante de la región se dejó conquistar por el sabor de la piña y comenzó a comercializar el vodka con jugo de esta fruta, en los alrededores del aeropuerto, nunca imaginó que ese "juego y combinación" de sabores, lo llevaría también a convertirse en el fundador de una representativa empresa de dulces Santandereanos.

Así lo confirma María Gabriela Martínez, gerente de la empresa e hija de su fundador. Ella recuerda que hace un poco más de 30 años, en uno de los viajes que realizó con su mamá a Bogotá, decidieron traer como recuerdo para su padre una caja de dulces de cidra. Esos prácticamente fueron los "culpables" de que en su familia naciera la idea de comercializar estos deliciosos pasabocas, que, a pesar de ser fabricados en Santander, no tenían muchos puntos de venta.

DECIDIERON ENTONCES COMERZAR A COMPRAR POCO A POCO UNA QUE OTRA CAJITA, QUE RÁPIDAMENTE IBAN SIENDO VENDIDAS EN EL LOCAL QUE SU PADRE TENÍA EN EL TERMINAL AÉREO.

 

CREAMOS NUESTROS PROPIOS PRODUCTOS

Ya en 1989, al ver que cada vez eran más las personas que preferían el sabor de los dulces que ellos comercializaban, decidieron crear sus propios productos. "Fue un proceso de prueba y error. Mezclamos los conocimientos culinarios de mi madre y una señora que nos ayudaba, con el fin de crear nuestras propias recetas y comenzar a tener una identidad propia", cuenta María Gabriela.

Ya con sus productos establecidos, las ventas en el aeropuerto comenzaron a crecer, al punto de que cada vez eran más las personas que, incluso, subían hasta el terminal aéreo para adquirir uno de estos dulces como un obsequio especial, incluso entre los viajeros era tradicional comprar varios dulces para llevar como presente a sus amigos y familiares que lo esperaban al regreso.



RECONOCIMIENTO Y BUEN SABOR

A pesar de que en sus inicios sólo dos personas se encargaban de la producción, el crecimiento de la empresa fue bastante rápido, el reconocimiento cada vez mayor y con excelentes estándares de calidad lograron entrar a supermercados de cadena en donde los dulces conquistaron más paladares.

Así fue como también surgió la idea de crear presentaciones individuales que se distribuyen en tiendas y restaurantes en donde las personas los prefieren como postre de sus comidas. El estar en grandes cadenas de supermercados permitió llegar también a ciudades como Bogotá y Barranquilla, y pudieron ampliar su planta de empleados. Desde hace tres años, María Gabriela está al frente de la empresa familiar, y diariamente vigila los procesos que allí se realizan con el fin de garantizar la calidad de cada uno de los productos que llegarán a los paladares de sus clientes. Incluso ya comienza a pensar en cómo seguir expandiendo su empresa. "Tenemos todas nuestras energías puestas en la exportación de los productos. Sin embargo, es un trabajo más exigente porque se debe lograr una mayor durabilidad del producto para que llegue en buenas condiciones a su destino final y se pueda ofrecer un producto de tan buena calidad como el que consume el dulce aquí en Santander", dice María Gabriela.



INNOVACIÓN Y TRADICIÓN

Además de los dulces de leche, el combinado, los cortados de leche, las panuchas, los calados y las manzanitas, La Guaca tiene productos importantes para los procesos culinarios como el ají en polvo.

"Mi papá y un tío que es ingeniero químico se dedicaron durante varios meses a la elaboración de este producto y desde hace cinco años ha sido muy bien recibido entre las personas que se dedican a trabajar en la cocina y a crear nuevos platos", dice la empresaria. Respecto al nombre de la empresa, María Gabriela recuerda que La Guaca guarda toda la tradición de la finca de su familia, en donde el salir a buscar guacas indígenas era uno de las actividades favoritas de quienes llegaban a esa finca. "El nombre también es tradición, y siempre será parte del recuerdo de esa finca de donde han nacido cada uno de los productos que hoy en día comercializamos en nuestra empresa", concluye María Gabriela.

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